Escribas

Los escribas y su tiempo, cómo escribir sobre una Rosario con el alma rota

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Los escribas y su tiempo, cómo escribir sobre una Rosario con el alma rota

 

 

En el marco de su primer eje temático Cultura y Narcotráfico en Rosario el Centro Cultural Contraviento llevó adelante un conversatorio denominado "Los escribas y su tiempo". Referentes de distintas disciplinas conversaron sobre la rareza de escribir en una época marcada por la incertidumbre y la desesperanza que genera la problemática.

 


El periodista Germán De los Santos, autor junto a Hernán Lascano de los libros Los Monos y Rosario, La historia de la mafia narco que se adueñó de la ciudad fue quien primero narró su experiencia de abordaje de la problemática a través de la escritura. “Lo que buscamos con los libros es contar la historia de una Rosario con el alma rota; diría que no sólo contarla sino reflexionar sobre un fenómeno que no es solamente un problema de seguridad”.

 

El poeta Eduardo D’Anna, que expone en el Centro Cultural Contraviento una poesía sobre la problemática, sostuvo que para entender y escribir hay que poner primero de todo una dimensión sobre la ciudad. “¿Qué pasa con Rosario? Hay lugares de Buenos Aires tan penetrados por la droga y violencia como Rosario. ¿Por qué tomamos el papel emblemático de capital de la droga?”.

 

La identidad difusa de Rosario es clave en el problema. Al no ser capital de su provincia carece de una identidad clara, porque no se siente una ciudad santafesina ni metropolitana. Siempre la han librado a la buena de Dios. Fue la ciudad de la mafia. Y cuando hubo voluntad política la mafia se borró”.

 

 

El Estado, ¿te salva?

El escritor y poeta Martín Rodríguez, conocido bajo el seudónimo tinta limón, respondió directamente a la pregunta central del conversatorio ¿Cómo escribir hoy?

 

“Hay que tratar de encontrar la manera de revisar los pequeños retrocesos, la zona limítrofe de lo naturalizado y lo no naturalizado, en personas que no sólo sean marginales, que conocen la violencia hace más tiempo”, sostuvo.

 

“La violencia está alterando zonas donde la Argentina suele tener un disyuntor, como las capas medias. Cuando las cosas tocan a la clase media, sin ser peyorativo ni crítico, aparece el disyuntor. No se puede dejar de advertir esto”.

 

Rodríguez hizo hincapié en el umbral de la normalización de hechos tan brutales como asesinar a un playero inocente, como sucedió en la ciudad en la ola de crímenes de principios de marzo, que nada tenía que ver con el negocio narco.

 

“El gobierno del Frente de Todos supuso que la consigna del Estado te salva era eficaz y no lo fue, porque nos fuimos con la palabra casta. El mayor contraste posible. Sobrevendieron algo y caro”.

 

Esto lo asoció a que la gente ya no espera más del Estado. “En Rosario se deshilacha la idea del Estado. La idea de que hay una banda criminal que mata inocentes, con la tragedia de morir sin saber por qué. Eso ya se absorbió, se termina absorbiendo lo siniestro pero algo se defondó”.

 

 

 

 

 

 

CENTRO CULTURAL CONTRAVIENTO
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Los escribas y su tiempo, cómo escribir sobre una Rosario con el alma rota

En el marco de su primer eje temático Cultura y Narcotráfico en Rosario el Centro Cultural Contraviento llevó adelante un conversatorio denominado "Los escribas y su tiempo". Referentes de distintas disciplinas conversaron sobre la rareza de escribir en una época marcada por la incertidumbre y la desesperanza que genera la problemática.

 


El periodista Germán De los Santos, autor junto a Hernán Lascano de los libros Los Monos y Rosario, La historia de la mafia narco que se adueñó de la ciudad fue quien primero narró su experiencia de abordaje de la problemática a través de la escritura. “Lo que buscamos con los libros es contar la historia de una Rosario con el alma rota; diría que no sólo contarla sino reflexionar sobre un fenómeno que no es solamente un problema de seguridad”.

 

El poeta Eduardo D’Anna, que expone en el Centro Cultural Contraviento una poesía sobre la problemática, sostuvo que para entender y escribir hay que poner primero de todo una dimensión sobre la ciudad. “¿Qué pasa con Rosario? Hay lugares de Buenos Aires tan penetrados por la droga y violencia como Rosario. ¿Por qué tomamos el papel emblemático de capital de la droga?”.

 

La identidad difusa de Rosario es clave en el problema. Al no ser capital de su provincia carece de una identidad clara, porque no se siente una ciudad santafesina ni metropolitana. Siempre la han librado a la buena de Dios. Fue la ciudad de la mafia. Y cuando hubo voluntad política la mafia se borró”.

 

 

El Estado, ¿te salva?

El escritor y poeta Martín Rodríguez, conocido bajo el seudónimo tinta limón, respondió directamente a la pregunta central del conversatorio ¿Cómo escribir hoy?

 

“Hay que tratar de encontrar la manera de revisar los pequeños retrocesos, la zona limítrofe de lo naturalizado y lo no naturalizado, en personas que no sólo sean marginales, que conocen la violencia hace más tiempo”, sostuvo.

 

“La violencia está alterando zonas donde la Argentina suele tener un disyuntor, como las capas medias. Cuando las cosas tocan a la clase media, sin ser peyorativo ni crítico, aparece el disyuntor. No se puede dejar de advertir esto”.

 

Rodríguez hizo hincapié en el umbral de la normalización de hechos tan brutales como asesinar a un playero inocente, como sucedió en la ciudad en la ola de crímenes de principios de marzo, que nada tenía que ver con el negocio narco.

 

“El gobierno del Frente de Todos supuso que la consigna del Estado te salva era eficaz y no lo fue, porque nos fuimos con la palabra casta. El mayor contraste posible. Sobrevendieron algo y caro”.

 

Esto lo asoció a que la gente ya no espera más del Estado. “En Rosario se deshilacha la idea del Estado. La idea de que hay una banda criminal que mata inocentes, con la tragedia de morir sin saber por qué. Eso ya se absorbió, se termina absorbiendo lo siniestro pero algo se defondó”.

 

 

 

 

 

 

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